martes, 22 de mayo de 2007

EL ORIGEN

Autor: Joaquín Gómez
In memoriam
ANTONIO CUNILL CABANELLAS
PERSONAJES.
Los personajes se han escapado de sus libros para darse cita en el nacimiento esperado y liberador del actor.


-El escritor.
-Actor 1.
-Actor 2.
-Actor 3.
-Actor 4.
-Actor 5.
-El director.
Personajes escapados de "La tempestad" de W.
Shakespeare.
-Ariel.
-Próspero.

-El Actor.
-El Autor dramático.
Espíritus de la tragedia:
-Ofelia. (Personaje de Hamlet, de Shakespeare)
-Una madre.
-Un joven.
Espíritus de la comedia:
-Espíritu risueño.
-El militar.
-Colombina.
-Pantalón.
-Doctor.
-Coro trágico.
-Coro de la comedia.











LA PRESENTACIÓN.
(La acción transcurre en el interior de un antiguo y gastado teatro. Se enciende un seguidor que perfila la entrada de un hombre por el fondo de la sala que irá acercándose por el pasillo hacia el escenario. Una vez ubicado allí, decrecerá la luz. Este hombre representa al escritor de la pieza que, guiado por una premonición, observará desde un lugar semioculto todo el desarrollo de la visión.)
Buenos Aires, 1991.
Voz en off: "…Sucederá algún día en la distancia de los tiempos. El enigma del Origen saldrá a la luz en presencia de los Elegidos…"
El escritor: No encuentro palabras para describir lo que me provocó el mensaje de aquel antiguo libro. Algo parecido a una obsesiva curiosidad se adueñó de mi voluntad llevándome a investigar cada rincón en donde pudiera llevarse a cabo la profecía, convirtiéndome día a día en un guardián eterno de los teatros.
Ignoro si todo fue un designio, causalidad o simple coincidencia. Pero el hecho fue que al cabo de muchos años de comenzada mi búsqueda, me enteré de que un grupo de actores jóvenes querían salvar de la demolición a un viejo teatro de la ciudad; quizás el último que aun escapaba al insaciable avance de edificios vidriados y cocheras superpuestas. Ese teatro que, por aquellos avatares de la vida moderna, vivía en soledad sin que nadie acariciara las tablas de su escenario desde hacía ya mucho tiempo.
Así fue que me deslicé dentro de esa estructura anciana y crujiente para aguardar oculto el instante apropiado para el desafío, ese desafío que llegó con su manto gigante cargado de hechizos, de sombras y de tantos fantasmas que se fundían en ese deambular místico que más tarde inspiraría a mi historia.
(Mientras el escritor narra este último párrafo, irán apareciendo algunas figuras inmersas en ceremoniosas capas marchando con velas encendidas a modo de procesión, conformando una postal sublime sobre el escenario que se verá aumentada en su abstracción merced al influjo de cantos rituales. El escritor no debe detener su parlamento en ningún momento. Su intención ha de ser calma y apasionada.)
El escritor: La ceremonia fue a puertas cerradas. Una cita privada en medio del ensayo de aquellos actores que –pretendiendo sacar de su letargo al olvidado escenario- ignoraban que todo estaba escrito y que serían los protagonistas de los más increíbles sucesos del Origen del Actor.
(Al finalizar el discurso del escritor, se producirá un flash de luz potente y blanca que se desparramará por todo el escenario. Simultáneo al quiebre lumínico las figuras oscuras se arrancarán sus vestiduras quedando en ropas de calle y provocando así una ruptura entre lo irreal de esa atmósfera y lo real del ensayo a consumar. Cada uno de los actores se nombrará a si mismo de acuerdo al gusto del intérprete.)
Actor 1: (Acomodando las telas de las que se ha desprendido se despereza imitando al Actor 2 que también está arreglando algunos elementos del decorado.) –No veía la hora de empezar con los ensayos… nunca me pasó esto de enamorarme así de un personaje.
Actor 3: (Verificándolo todo lo mira con expresión de incredulidad.) A mí me pasa lo mismo, no puedo pensar en otra cosa…
Actor 4: (Interrumpiéndolo.) Creo que todos estamos igual… aunque no es nada fácil remontar un teatro en esta momento…
Actor 5: Claro que no es fácil… y menos en estas condiciones. ¿Ustedes se dan cuenta de lo que tratamos de hacer? Tratando de salvar este teatro nos estamos jugando como actores. Yo tengo mucho miedo…
Actor 2: ¿Miedo de qué?
Actor 5: De fallar, miedo de que esos chupasangres que esperan nuestro fracaso, se salgan con la suya y lo tiren abajo…
Actor 2: No te pongas así… ¿por qué pensar que nos va a ir mal?
Actor 1: Ya vengo, voy a preparar unos mates.
Actor 5: ¿Ypor qué no? Qué tenemos a nuestro favor? En lo económico somos los más débiles. Los grandes textos están guardados en las bibliotecas públicas y si se representan son adaptados a la comodidad de los intérpretes. De los autores nacionales nóveles ni hablar, apenas si llegan a ser leídos… y encima la gente casi no va al teatro. Entonces me querés decir qué estamos haciendo acá…
Actor 4: Yo te entiendo… todos estamos un poco desorientados en este momento, pero aunque a nivel económico somos los más débiles, tenemos algo que hoy es un lujo, tenemos una ideología… pasión, energía, amor por lo que hacemos… y ese es nuestro capital.
Actor 3: Yo pienso igual que vos, ése es nuestro poder.
Actor 5: Todo lo que dicen es muy lindo, pero ¿y la gente, qué hacemos sin la gente? (Queda de frente al público un instante observando a la sala. Regresa el Actor 1 con el mate que irá convidando durante el resto de la charla a sus compañeros.)
Actor 2: Pero qué negativa… Esperá al estreno para ver si hay o no hay gente.
Actor 3: Después de todo a la gente la traemos nosotros. Cuando vas a ver otros grupos se ve de todo, salas llenas, vacías… si tenés publicidad tenés público…
Actor 5: Gran descubrimiento el tuyo.
Actor 2: Lo que tenemos que hacer ahora es ocuparnos de nuestro trabajo. Si lo que ofrecemos al público vale la pena, la gente va a venir sola.
Actor 5: ¿Y la crisis, qué me decís de la crisis?
(El Actor 1 deja el mate a alguno y se separa del grupo para bajar del escenario y escudriñar el fondo de la sala como esperando a alguien.)
Actor 3: Pero si el teatro se nutre de eso. Desde los griegos el teatro fue el espejo de todas las sociedades… el lugar de la denuncia, de la reacción… ¿vos conocés alguna época en que no haya habido crisis?
Actor 1: Perdón por interrumpir la clase de filosofía, pero ya estamos sobre la hora y nuestro director no aparece. ¿Por qué no lo llamamos? Por ahí le pasó algo.
Actor 4: No creo. Casi siempre llega sobre la hora. Yo voy a ir a la cabina a ver si hago funcionar las luces.
Actor 2: ¿Por qué no empezamos a entrar en calor? (Al actor 5.) Vamos… confiá… confiá en nosotros… siempre fuimos un grupo especial.
Actor 5: No si confianza tengo… y no quiero parecer negativa como dice (Nombra al actor 2.) pero tanta responsabilidad me asusta un poco, qué sé yo...
Actor 1: Insisto en que tendríamos que llamar a Esteban.
Actor 3: Me parece que ahí viene.
(Pausa. Los actores comienzan a prepararse y al momento llega apresuradamente el director de la compañía.)
El director: Buenas tardes a todos. (Mirando por inercia hacia ambos costados.) ¿Falta alguien?
Actor 4: (Desde el control ilumina de lleno al director.) Ya bajo, estoy chequeando las luces....
El director: Bueno ¿qué les pareció la sala?
Actor 5: Da un poco de miedo…
El director: El miedo es el mejor combustible para un actor… Vamos… a trabajar, todos al suelo… vamos a empezar con una relajación.(Bate palmas. El resto se ordena en el piso.) Deben estar livianos, deshagansé de todo pensamiento, entreguensé a la magia del teatro, este momento es único y ustedes son especiales, tan especiales como este lugar que los proteje. Cierren los ojos. Respiren profundamente e imaginen un espacio en donde todo es posible. Tienen un lienzo delante, dibujen en el. Piensen en sus personajes, amenlos, son ustedes, son ellos, entren a su mundo.
(Mientras los actores se ubican en el piso entre murmullos, comienzan a bajarse las luces para sumergirse todo nuevamente en lo fantástico. Se destaca lumínicamente al escritor con una tenue luz como al principio.)
El escritor: Mi mente giraba como un caleidoscopio en las manos de un chico. Las preguntas estallaban unas tras otras ramificando hacia lo infinito mis temores. Y, en ese marco, cuando todo a mi alrededor parecía suspendido de tiempos desconocidos; surgieron ellos: los personajes. Aquellos seres que envueltos en un aura nebulosa se habían escapado de sus libros para formar parte –sin saberlo ellos- de la maravillosa experiencia de la creación.
El primero en saltar fue Ariel. El delicado duende surgió etéreamente y se enamoró de los actores sin preámbulos (Aparece Ariel inmerso en una niebla, delineado por un haz luminoso y acompañado por una incipiente pero ágil melodía. El genio dominará el espacio maravillado ante la novedosa vista y mediante un chasquido de dedos, convertirá la música en una delicada armonía con la cual modelará –mientras el escritor narra- los cuerpos y las emociones de los actores que se entregarán por
completo a las sugerencias de su guía.) Su figura exhalaba una especie de aureola sensible que supo repartir sabiamente entre esos seres expresivos que, en su fantasía de héroes, se entregaron de inmediato a la magia del genio.
Así lo encontró Próspero, su antiguo amo, que quizá guiado por un presentimiento se lanzó en persecución del alocado inocente para verse mezclado en una odisea delirante.
(Al momento se oirán los llamados de Próspero, quien al aparecer también de la bruma, tomará por sorpresa al genio en pleno éxtasis. Debe notarse un cambio para nada exagerado en Próspero al pasar la barrera que separa lo chato del papel con las avasallantes formas de la vida. No así en Ariel, pues este no posee una realidad corpórea específica debido a su carácter de genio.)
Próspero: (Precedido por su voz.) Ariel!.., Ariel..! Ariel..! Dónde estás? Ariel!
Ariel: (Confundido.) Ariel? Quién me llama? …Acaso?
Próspero: (Irrumpe en escena fatigado a causa de la persecución que viene perpetrando.) Ayy… Por fin logro alcanzarte. Ahh si algo me decía que no podía dejarte solo…
Ariel: Mi Señor! Mi alegría no puede ser medida ni limitada a las palabras! Vos también saltasteis de las páginas del libro? Ahora si que mi dicha no puede ser igualada.
Próspero: (Como si temiera ser escuchado dice por lo bajo.) Pe… pero estás loco? Qué es lo que estás haciendo aquí?!
Ariel: (Observando a los actores que, como en un vuelo, se contorsionan tras la estela del duende.) Disfruto! Disfruto regalándoles magia a estos seres que dicen llamarse actores.
Próspero: Regalándoles magia? Pero… Y para qué quieren ellos tu magia?
Ariel: Cómo que para qué quieren mi magia?! (Ríe mientras comienza a elevarse.) Para vivir, para abrirse al placer de sentir, de amar… Ellos necesitan de espíritus; de duendes que los inspiren y protejan (Susurrando.) Se los oí decir al pasar… (Esparce polvos mágicos entre los actores.) Y es por eso mi amo que quiero quedarme. Para brindarles todas mis emociones (Volcándose hacia los actores.) Eso. Suave.., suave… Siente el placer que te proporciona tu cuerpo. Vibra. Sé feliz. (Mientras acaricia a uno y vuela hacia otro cuerpo dirige la mirada a Próspero.) Lo veis mi Señor? Ya pueden soñarme, confían en mi. Es como si desde hace tiempo hubiésemos estado comunicados. Pero, por qué no lo probáis por ti mismo? Comunicáos con ellos, habladles lento.
Próspero: Pero Ariel… Qué intentas hacer con todo esto? Si todavía no has saboreado el néctar de tu propia libertad, que crees que estás haciendo? (Pausa.) Vamos! Nuestro lugar no es este. Así está escrito, recuérdalo. Yo debo volver con los míos y tú… tú tienes que volar, …volar Ariel, …volar…
Ariel: Pero mi Señor…
Próspero: (Sonriendo paternalmente.) Ya no soy tu Señor. Ahora eres libre. Libre como antes. Libre como tu alma Ariel.
Ariel: Si en verdad soy libre, por qué no puedo quedarme aquí? (Pausa.) No! No mi Señor! No creo en tu libertad! No creo en una libertad condicionada que se disfraza de auténtica para contentarme…
Próspero: Pero mi niño… No te equivoques… Tu libertad no tiene fronteras siempre y cuando te respetes a ti mismo y no modifiques para mal la vida de tus semejantes. Ese estado no lo encontrarás aquí, en una dimensión que no es la tuya; en donde sus habitantes no pueden verte, ni oírte, ni tocarte, solo presentirte como a un suave Céfiro que los embriaga… Comprendes lo que estoy tratando de explicarte hijo mío?
Ariel: No! No entiendo tus palabras. Ellos me quieren, por qué habría yo de abandonarlos?
Próspero: Porque te necesitan en otro lugar pequeño. Te imaginas que sería de mi? Que sería de "La Tempestad" toda si no está Ariel? Quién volaría por los aires cristalizando mis hechizos? Quien sería el fuego devorador, o la ninfa de la armoniosa voz? Es imposible Ariel! Debemos regresar de inmediato!
Ariel: Pero patrón! No veis acaso que ya está hecho? Ya pasamos nuestra frontera. Respirad mi amo. Sentid como tus arrugados pulmones de papel se inflan en una sensación desconocida. (Próspero se siente turbado y lo exterioriza inconscientemente.) Dadme tiempo, no me llevéis tan pronto…
Próspero: Pero para qué más tiempo?
Ariel: Ya no te pido por mi sino por ellos. Míralos, no puedo dejarlos así (Los actores siguen jugando bajo la acción mágica de Ariel.) Quisiera al menos regalarle la inspiración de las musas, la pasión de los duendes… Convocad a los espíritus de la creación mi amo! Ayudemos al Autor a concebir su obra!
Próspero: Ayudar al autor? Pero qué estas diciendo?! Nosotros no tenemos el poder de decisión Ariel. No nos corresponde. Eso sería ir contra todo lo establecido.
Ariel: Eso es, rompamos las formas! (Persuasivo.) Seamos nosotros mismos sin acotaciones (Suplicante.) Aunque más no sea un instante…
Próspero: No! No! Eres un pequeño demonio! Por qué tratas de engendrar en mi el fruto de una mente confusa? Ya no tengo poderes! Me deshice del libro mágico. Ya no hay poderes Ariel! Ya no hay duendes ni espíritus, ni nada que responda a mis llamados… (Sentido.) Solo tu gratitud persiste (Pausa.) Por favor… Regresa conmigo a "La Tempestad".
Ariel: (Como si no entendiera lo que dice Próspero.) Intentadlo Señor. A veces, cuando creemos que no podemos desarrollar una cosa es cuando más capacitados estamos para realizarla. Qué mérito podemos obtener haciendo de nuestras habilidades una rutina?
Solo hay que dar un paso. Me oís mi amo? (Susurrando.) Un paso nada más… y así consigues todo lo que deseáis, con el solo hecho de haberlo pensado.
Próspero: Es inútil. No podría lograrlo.
Ariel: Entonces lo haremos juntos. Uniremos nuestras fuerzas! (Dominando todo el escenario comienza a llamar a las Musas mientras esparce luces por el mismo. Próspero vacila, pero finalmente se une al intento.) Talía! Oh Musas vengan todas a mi! (Aparece Talía representada con máscara y una guirnalda de hiedra.) Prestadles vuestras esencias! Animad a los actores! Melpómene! Pon tu dolor al servicio de ellos! (Ingresa Melpómene con máscara trágica.) Terpsícore! Ofréndales tus danzas (Entra representada con una lira.) Euterpe! Confíales tu música y tus melodías (Irrumpe representada con una flauta.) Calíope!, Clío..! vamos! Todas conmigo…
(Próspero se concentra. Abre los brazos en cruz y –de espaldas al público- avanza lentamente hacia los actores que permanecen en el suelo. Ariel registra la acción y brinca de alegría. El escenario se inunda de huidizas luces de colores y sonidos abstractos que anuncian una presencia mágica. Se forma una nube de humo que pronto lo cubre todo y representa al pasaje por el cual Ariel y Próspero regresan a su libro tras regalarle a los actores la presencia de los espíritus. Al disiparse la nube, irán disminuyendo conjuntamente luces y sonidos hasta llegar a una ambientación despojada. En escena solo un actor en el centro –cerca del proscenio- acostado en posición fetal. Detrás, erguido majestuosamente sobre un pedestal, otro actor cubierto por una gran capa oscura que llega hasta el suelo. Esta capa oculta a los espíritus que lo rodean por debajo de la misma aferrados a su cuerpo.)
LA CREACIÓN.
(La figura que se halla erguida sobre el pedestal representa al Autor Dramático Universal, mientras que la que se encuentra en el suelo al Actor que se está gestando. Del interior de la capa del Autor comienzan a sobresalir brazos que irán reconociendo el cuerpo de este que permanece estático y con el rostro oculto entre las sombras. Los brazos salientes pertenecen a los espíritus del teatro que –desprendiéndose del Autor- irán bajando del pedestal que contiene al grupo, llevando máscaras trágicas unos y de la comedia los otros. La figura del Autor recibirá ahora un poco de intensidad lumínica, sin destacar aún su rostro. Este abrirá su capa en su totalidad permitiendo salir a los últimos espíritus de su cuerpo que avanzarán en conjunto hacia el Actor latente. Simultáneamente dos de los espíritus despojarán de su capa al Autor e irán a cubrir con ella al Actor. El resto se irá aglutinando lentamente conformando una presencia oscura y clamorosa que se ubicará de espaldas al público y enfrentada al Actor cubierto con la capa que aun yace como un feto. El Autor Dramático, lo mismo que el escritor de la pieza, persisten sumergidos en la penumbra. La presencia rodeará al Actor y en una danza ritual comentarán el Origen.)
Un espíritu: Baco que coronas con hiedra tu testa,
de la que en vertiente cae la cabellera.
A tu canto elevo mi canción postrera,
para que a su ritmo bailen en tu fiesta.
Todos: Arroyos de sangre se adueñan del valle,
en el que las ninfas bailan con sus copas.
Escarlata vides, vírgenes sin ropas
que gimen al templo sagrado del valle.
Un espíritu: Anuncian al cielo en fausto sacrificio
de cabritos machos al buen dios Dionisio,
que un arte ha nacido y en los Ditirambos
halló sendos cauces para sus esencias:
Un espíritu: una que es la risa, amiga de vendimias;
y otra ensombrecida que llora en los Yambos.
Un espíritu: Tomando por fuentes a un culto pagano
se eleva del odre que embriaga una masa.
Todos: Vestida de noche profunda desplaza
su carga gimiente de origen humano.
Un espíritu: Inmersa en el tiempo que agita sus pasos
desgarra la orquesta su rostro en las sombras,
pariendo a su fruto "el cantor de palabras"
que al nacer la increpa apartando sus lazos.
Todos: Plañideras que se estiran a sus dioses.
Saltimbanquis que a las manos ponen voces,
y un mercado de pasiones que se cruzan
son el hierro que modelan a la estatua
que surgiendo enajenada de la fragua,
habla con sus pares que pronto le alcanzan.
(Al finalizar la masa gimiente comienza a apretujarse hasta que en un momento dado expulsa de su interior a lo que más tarde conformará al Coro trágico. Seguido a esto el grupo se disgregará en espíritus que deambularan por el escenario. Otros se acercan al Actor que comienza a desarrollar su nacimiento. Una vez que nace, el Actor se reconoce a si mismo y al medio. Es allí cuando los espíritus lo moldean mientras uno de ellos le sella la máscara de la tragedia. El Actor –como es un ser puro- rechaza desesperadamente el cuerpo extraño arrancándose la máscara que lo lastima y descubre un rostro ensangrentado. Alza la vista hacia el Autor y estirando su mano se refugia entre sus brazos. El Autor lo mira y comienza a donarle la palabra soplándole su primer monólogo.)
El Autor dramático: "…Qué obra maestra es el hombre! Cuán noble por su razón! Cuán infinito en sus facultades..!" (El Actor comienza a balbucear junto al Autor) "…En su forma y movimiento cuán expresivo y maravilloso..!"
El Actor: "…En sus acciones, qué parecido a un ángel! En su inteligencia qué semejante a un dios! La maravilla del mundo: El arquetipo de los seres! Y, sin embargo, qué es para mi esa quintaesencia del polvo? Ser o no ser; He aquí el problema: (Se levanta y comienza a girar alrededor del Autor) Qué es más elevado para el espíritu, sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna, o tomar las armas contra un piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas?…"
El Autor dramático: Silencio! Cómo te atreves a desafiar a tu creador?! De aquí en más la tragedia ha de ser tu destino! Tu vida Actor no será fácil y estará condicionada a mi! (Indica a los espíritus trágicos que encadenen y lleven al Actor hasta su pedestal)
El Actor: "…Morir… Dormir, no más! Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne..! he aquí un término devotamente apetecible: Morir.., dormir..! Tal vez soñar..! …"

LOS PASAJES HISTÓRICOS.
(Prorrumpiendo en desgarrante relato, el coro trágico rompe su estatismo y enfrentando a la platea se adueña de la escena.)
Coro Trágico: Que Dios se apiade del reino! Ha muerto Polonio! (Los espíritus rondantes preguntarán en un eco sucesivo que se perderá en un murmullo.)
Espíritu 1: Polonio?
Espíritu 2: Quién le ha matado?
Espíritu 3: Cuándo?
Espíritu 4: Polonio muerto? Cómo?
Coro trágico: Estando el príncipe Hamlet discutiendo con su madre en el gabinete de esta, vio que se movía uno de los tapices que adornan al aposento, y al grito de "…un ratón, un ratón…" arremetió con su espada –presa del delirio- contra el desdichado, que habiéndose ocultado en complicidad con el rey y la reina, trataba de averiguar las causas de la locura de Hamlet.
(Ingresa a escena Ofelia)
Coro trágico: Oh, cruel destino! Deleznable victimario de mortales! Acaso no contento con haberla privado del amor del hombre y el del padre, dejándola sumida en la deriva de la soledad, persistes también en arrancarle despiadadamente el juicio?!
Ofelia: (Avanzando lentamente con una expresión de total enajenamiento en su rostro mirará a su alrededor y observará el ámbito que la rodea. Tomará las flores del suelo con delicadeza y aparecerán en ese momento ante su vista los rostros de los destinatarios de las mismas.) "…Romero y trinitarias para mi hermano Laertes…" (Da unos pasos hacia la aparición –que solo ella ve- y le entrega las flores al aire que caen al piso deslizándose entre sus dedos. Ve la imagen del rey y dirigiéndose
a ella.) "…hinojo y aguileñas para el rey…" (Repite la misma acción que con Laertes.) "…ruda y margaritas para la reina…" (Pausa. Observa con mirada distante, y como en un rapto de lucidez descarga fríamente la frase.)
"…violetas para ninguno de los presentes, se han marchitado todas… han muerto con el… (Sonríe nerviosamente, y mientras se acaricia el cabello y el rostro, susurra una melodía que irá creciendo y a la que acompaña con un vaivén corporal hasta conformar un nexo entre esa especie de danza y la canción que dejará de ser un susurro para convertirse en una estrofa entendible.)
"…lleváronle en su ataúd
con la cara descubierta.
A la non non nominanon;
a la non non nominanon.
Y llovieron muchas lágrimas
sobre su tumba entreabierta…"
(A medida que crece el canto de Ofelia se produce una suave lluvia de flores que aumenta el desquicio de la joven que trata de tomarlas en el aire y buscando la figura de su hermano Laertes, ha de encontrarlo solo un momento, para luego olvidarse de el y encerrarse en si misma nuevamente.)
Ofelia: Mira Laertes! Flores… Flores, más flores… Todas para nuestro amado padre (A las flores que atrapa.) Cómo os llamáis pequeñas? (Escuchando.) Cómo que no tenéis un nombre?! (Juntando más y tratando de hacer una guirnalda.) Entonces no os preocupéis mis niñas. Desde este momento yo las bautizaré Polonias, en homenaje a mi padre asesinado (Comienza otra vez el canturreo y a mecerse de un lado a otro.)
"…y bajaron a su tumba
adornándose con flores
humedecidas con lágrimas
de sus fieles servidores…"
(Cayendo en uno de sus giros, presa de temblores se arrastrará por el suelo llamando a su padre hasta que llegue al sitio en donde se desarrolló el nacimiento del Actor, y al detectar los restos de la sangre, será la de Polonio vertida por Hamlet la que moja sus manos y provoca su crisis.)
Ofelia: No! Basta de sangre! Basta de muertes! Padre? Oh, señor mío, dónde estás? (Todo su cuerpo se estremece compulsivamente y al tratar de limpiarse la sangre solo logra desparramarla aun más en su rostro y ropas.) Quiero las flores… Deseo todas las flores para mi señor… (Ofelia se estira para alcanzar una rama, pero cae irremediablemente en el río, en donde perecerá ahogada.)
Coro trágico: (Gritando su dolor mientras se acerca al cuerpo de Ofelia.) Ay, ay de ti! Acaso creíais que con la muerte de tu padre tu vida estaba acabada? (Aparte.) Oh! Qué fragilidad la del espíritu! Oh inestable esencia que por momentos ríe y por momentos llora océanos por unos ojos que –creyendo haberlo visto todo- deciden cerrarse para siempre! (Volviendo a Ofelia.) Ay, ay de ti! Ni toda el agua que te inunda Ofelia bastará para apagar la pasión que has generado!
Coro de la comedia: (Prorrumpiendo en una estrepitosa carcajada hace su aparición vestido -como contrapartida del trágico- con colores vivos. Nacerá por detrás del
Autor y su desplazamiento ha de ser elástico y expansivo en cada ademán. Llevará, al igual que el trágico, máscara alegórica de mano.) Pero qué solemnidad! (Cínico.) Si de pasiones hablamos, mi querido Trágico, por qué no aceptar que la sangre también bulle en la comedia italiana? (Se acerca al Coro Trágico para intentar seducirlo, pero este aún está lamentando la muerte de Ofelia acariciando las flores que ella antes le entregara) - Vamos, sé un poco más flexible; no todo es blanco o negro… Hay que buscarle matices al drama… Eterna es la lucha entre el bien y el mal, entre lo cómico y lo trágico. Interminables los laberintos de la mente humana, pues contínuamente nos vemos sometidos a tentaciones y a circunstancias adversas que intentan moldear a nuestro ser. Tragedia, tragedia… y la alegría? Para cuándo? Aflojáte un poquito, a ver… (Lo rodea y el Coro Trágico se incorpora bruscamente asustándolo, se retira y señalando al Actor.) Mírenlo! El Actor acaba de nacer y en medio de tanta pureza ya se perfila la tortuosa vida que le ha sido signada. Pero sigamos su recorrido en el tiempo: con ustedes La commedia del’ arte!
(Al instante surgen los personajes que aluden a la commedia dell’ arte. Los espíritus trágicos se parapetan detrás del Autor unos, y semiocultos en diferentes sitios los otros.)
Colombina: (Acercándose al Actor.) Pero que joven tan hermoso… a ver, a ver como huele…mmmh… huele como un hombre…y no ha notado mi presencia…Es hora de que me vea. Ni me miró… ahora sí que me va a ver. Nada… pero qué mira ahí en el piso… Me vio, me vio… y si lo toco… voy a pasar bien cerca…no me presta atención…creo que me enamoré… Quién eres?... acaso un ángel?... o un demonio?... (Va a tocarlo pero la interrumpe la llegada de Pantalón.)
Pantalón: Pero qué es esto Colombina?... estás coqueteando con un desconocido? Colombina: Es que me conmovió su dolor.
Pantalón: "Dolor"… qué puede saber un joven del dolor? Dolores son los que sufro yo… mi cadera… mi rodilla…mi espalda… eso es dolor y sin embargo no coqueteas conmigo!
¿Qué opina usted Doctor, la conducta de esta niña no es vergonzosa?
Doctor: -Vergonzosa?... Es oprobiosa, escandalosa, libidinosa, diría yo…
Pantalón: -Intolerable…
Doctor: -Intolerable?... Deleznable, condenable, despreciable, diría yo…
Pantalón: -Casi procaz…
Doctor: -…mmmh… eso mismo, diría yo.
Pantalón: -Debemos elevar un acta!
Doctor: Eso, un acta! Excelente idea!
Pantalón: -Llevas papel y pluma?
Doctor: -Por supuesto… qué sería de mí sin la burocracia.
Pantalón: -Vamos entonces, empieza ya a llenar de palabras el papel…
(Doctor buscará inutilmente un lugar donde apoyar el papel para escribir, hasta que al ver la espalda encorvada de Pantalón, apoya en ella el papel y empieza a escribir.)
Doctor: -Bien, bien… primero el título "Acta"… En el día de la fecha ad efectum videndi et probandi, se presenta ante mí la señorita Colombina quien se encontraba ofertando su corpus, exponiendo su… quórum, mostrando plus ultra sui generis su opus dei…
Colombina: -Pero Pantalón, yo sólo me acerqué a este joven para ser su amiga y nada más… acaso no es usted mi amigo también…
Pantalón: -Sí… bueno… claro…como no…
Colombina: -Y sería usted capaz de levantar un acta en contra de una amiga?…
Doctor: -Yo opino que…
Pantalón: -La niña tiene razón, deja ya lo del acta, y vamos por una botella de vino que quiero brindar por la amistad.
Doctor: -Amigo Pantalón…
Pantalón: -Tú y tu morboso discurso legal… Quédate con el joven, mira que gesto de dolor tiene en su cara…
Doctor: Esto es descarado…
Pantalón: Descarado? Rechazado, ignorado, olvidado, diría yo… (Salen, Colombina entra corriendo y roba un beso al Actor, percatándose de esto, el Doctor regresa a buscarla)
Doctor: -Colombina! Niña! Qué haces?! Que si te viera Pantalon… Vamos! Corre!!!! Corre!!!
El Autor Dramático: (Omnipotente desde su lugar.) Silencio! (Dominando la escena desde su pedestal.) Espíritus de la tragedia! Qué es lo que está ocurriendo?! Es que tienen miedo?! (Los espíritus lo observarán temerosos por detrás del Actor.) Moldéenlo! Inunden toda la esencia del Actor con la fuerza de la savia trágica! (Los espíritus comienzan nuevamente a enroscarse en el Actor que gime su angustia desatando así la ira del Autor Dramático.) Y tú! Basta de lánguidos gemidos! No entiendo por qué te resistes. Deberías postrarte a mis pies!
El Actor: (Como hipnotizado.) No! No! Salgan de miii!
El Autor dramático: Inclínate ante mi maldito! Inclínate! Aun falta mucho por recorrer! No puedes revelarte así. Todo lo hice por ti, y es así como me pagas?!
El Actor: (Al sentir que los espíritus trágicos se enredan en su cuerpo.) Despéguense de mi piel sanguijuelas del alma! (Gimiendo.) Apártense de mi babosas suplicantes! (Los espíritus van a refugiarse tras el Autor.) Ay! Ya no puedo soportar que me encierres en esta cárcel de llantos y palabras (Trata de moverse, pero todavía está encadenado.) Este condicionamiento al cual me sometes me asfixia, me entumece año tras año el cuerpo y hasta el alma misma quitándome poco a poco el aliento… Ya no tengo fuerzas. Oh! Terrible Fortuna! Siento que me muero y por más que en algunas ocasiones los mitos
se apiaden de mí suministrándome soplos de vida, me veo caído nuevamente, entregado por completo a tus designios; encadenado a esta vida marcada por el sabor amargo de las muertes interminables…
El Autor dramático: (Temiendo que la revelación del Actor sea sincera, trata de engañarse a si mismo.) No, no podrás convencerme con tus palabras lastimosas…
El Actor: (Estallando grita su impotencia.) Son tus palabras las que fluyen de mi boca! O es que acaso has olvidado que hasta ese privilegio me fue vedado?! Son tus palabras las que tengo que buscar dentro de mi para hacerte saber cuanto estoy sufriendo!
El Autor dramático: (Preocupado.) Pero, qué es esto? Qué es lo que te está pasando? Tú? Mi hijo más preciado? A quien por siglos he prestado mis emociones, mis versos, mis sueños más amados… (Conmovido.) Te revelas? Te pones en mi contra con un argumento que ni un niño aceptaría? (Se le acerca el coro trágico.)
Coro trágico: Si lo que buscáis son las causas señor, es al tiempo a quien debéis reprochárselas. Las diferentes épocas reclaman vorazmente un espejo fiel en el que puedan verse reflejadas; y el teatro es ese espejo. Todo evoluciona, y hasta nosotros, tus humildes servidores (Señalándose a si mismo y al coro de la comedia.) desapareceremos algún día haciendo el mutis de la derrota.
Coro de la comedia: En efecto mi querido Autor (Acercándose, de modo que el Autor Dramático quede en medio de ambos coros.) Las épocas varían y también los estilos: romántico…
(Se desarrollará un enfrentamiento entre los espíritus que tratarán de imponer un estilo.)
El Autor dramático: (Contestando al coro de la comedia.) No!
Un espíritu: Poético!
Un espíritu: Melodrama!
Un espíritu: Victor Hugo!
Un espíritu: Jean Giraudoux!
Un espíritu: Farsa.
Un espíritu: Molière!
Un espíritu: Realista!
Un espíritu: Maeterlink! Ibsen!
Un espíritu: Samuel Eichelbaum!
Un espíritu: Expresionismo!
Un espíritu: Surrealismo!
Un espíritu: Épica: Bertolt Brecht!
Un espíritu: Büchner! Strinberg!
Un espíritu: Sainete!
Un espíritu: Gonzalez Castillo!
Un espíritu: Cayol!
Un espíritu: Vaccarezza!
Un espiritu: Mauricio Pacheco.
Un espíritu: Muiño-Alippi.
Un espíritu: Olinda Bozán, Pepe Arias, Niní!
Un espíritu: Iris Marga, Niní Gambier, Arrieta, Petrone, Bataglia...
Un espíritu: con Santiago Gómez Cou!
Un espíritu: Son los "Locos de verano".
Un espíritu: Naturalistas!
Un espíritu: Social! Bernard Shaw!
Un espíritu: Tolstoi! Chejov!
Un espíritu: Neorrealista!
Un espíritu: Tennessee Williams! Arthur Miller! Betti!
Un espíritu: Roberto Cossa, Carlos Somigliana!
Un espíritu: (Declamando.) "…Dada la existencia tal como lo demuestran los recientes trabajos públicos blicos blicos de Poincon y Wattmann de un dios personal cuacuacuacuacuacua de barba blanca cuacua fuera del tiempo del espacio…"
Un espíritu: (Interrumpiéndolo.) Samuel Beckett!
Un espíritu: Absurdo!
Un espíritu: Discépolo!
Un espíritu: Grotesco!
(Se escucharán los últimos fraseos del espíritu hasta el silencio que será roto por los ruidos de cadenas y los gemidos del Actor. Se adelanta el Coro de la Comedia.)
Coro de la comedia: (Dirigiéndose al Autor Dramático.) Es inútil que te opongas a esta rebelión Autor. Tus personajes, al igual que todo ser que nace, buscan su propia identidad (Ríe y al rodear empalagosamente al Autor lo provoca.) Ya no te necesitan. (Se oyen nuevamente ruidos de cadenas, lo que produce agitación en el Autor que intenta ver a través de los coros lo que ocurre
con el Actor. El Coro de la Comedia se separa un poco entre risas.) No! (Ríe.) No podrás encadenar al Actor! No podrás someterlo por mucho tiempo! (Risas.)
El Autor dramático: (Extraviado, al advertir los movimientos del Actor, se dirige a los espíritus que tenga cerca.) Deténganlo! No permitan que se libere! Deténganlo! Deténganlo! Es una orden! (Los espíritus trágicos responden a medias, pero finalmente desaparecen de escena.) No me abandonen! (Transición.) A mí! Espíritus a mí! Ustedes son mis súbditos, mis súbditos! Regresen cobardes, regresen!!!
Coro trágico: (Movilizándose hacia el aterrado Autor.) Te has enamorado de tu obra. Es tanta tu vanidad que no ves más allá de tu propia gloria. Qué sientes? Arrepentimiento? Envidia? Nostalgias quizá? Por qué pensar que el Actor usurpa tu lugar quedándose con un mérito que no le corresponde? (Persuasivamente.) No, no es así no te equivoques. No ocultes al Actor con los silencios porque solo lograrás resaltarle. No desperdicies tu mente en una venganza sin fundamentos porque caerás en el anonimato. Adónde quedó tu pureza? Adónde mi querido Autor? Deja libre al Actor. Permítele jugar con tus palabras. No lo acuses. El es como un niño que todo lo quiere lograr por si mismo. El te ama. El deja el alma por complacerte (Caen las cadenas que ataban al Actor, impulsando a reaccionar al Autor Dramático que estalla violentamente.)
El Autor dramático: No! No! No vuelvas a moverte! No pienses!
El Actor: (Superponiéndose al Autor.) Ya no puedo callarme!
El Autor dramático: No! No tienes derecho!
El Actor: Necesito dibujar en el espacio con mi cuerpo! (Se contorsiona debajo de las cadenas.)
El Autor dramático: Basta! Silencio! (Tapándose los oídos.) No puedes, no puedes hacerlo!
El Actor: Deseo corporizar sus emociones! (Mirando a los personajes.) Sus vidas… (Abarcándolo todo majestuosamente descubre la jerarquía de su especie y comienza a erguirse hacia los dioses olvidándose que es Hombre para transformarse en un ser supremo.) Quiero ser miles, y uno, y todos! Todos! Todos están aquí dentro! Son míos! Soy de ellos. Somos la fusión inseparable, la cohesión perfecta del sentimiento y la palabra…
El Autor dramático: Nooo!!! Te desbordas, comprende… Tu no debes…
El Actor: Necesito liberarme…
El Autor dramático: No puedes! No me dejes solo! No te separes de mí! (Olvidando toda su altanería original se torna en suplicante.) Te lo ruego. No me abandones con mis fantasmas… Obedece…
(Aparecen rodando como bultos negros los últimos espíritus –que simbolizan la exteriorización de las ideas del Autor Dramático- e irán rodando hasta los pies del mismo para atosigarlo e inmovilizarlo. El Autor Dramático se sumerge en un estado de desesperada locura y trata de desprenderse de su propia ideología que lo retiene. Los espíritus repetirán su parlamento con una obsesión enfermiza, a la vez que se aferran al Autor.)
La madre: (De negro, con un pañuelo atado a la cabeza.) Mi hijo! Quién ha visto a mi hijo? (Adhiriéndose al Autor.) Por Dios, ayuda!
El Militar: (Riéndose alrededor del Autor.) Vamos che! Escribíle una historia a la viejita! (En general.) Devuélvanle a su hijo! (Ríe.)
El joven: (Pegándose a los pies del Autor, y estrujándolo conjuntamente con el militar y la madre.) Nooo!!! Soy inocente! Soy inocente! Yo no hice nada, lo juro. Lo juro! Yo no hice nada!
LA LIBERACIÓN.
(Mientras ocurre el atosigamiento al Autor Dramático, el Actor desciende de su pedestal y toma las máscaras de los personajes caídos. El Autor se desespera e intenta avanzar para impedirlo esta vez por sus propios medios, pero sus ideas lo dominan y en medio de una telaraña de manos, cuerpos y voces lo detienen.)
El Autor dramático: Regresa a tu lugar Actor! No tienes derecho a modificar tu destino!
La madre: (Aferrándose con más fuerzas aun.) Mi hijo! Dónde está mi hijo?
(El joven grita su inocencia entre llantos y gemidos. El militar ríe. Mientras tanto el Actor tomará las máscaras del suelo.)
El Autor dramático: (Al ver que el Actor toma las máscaras grita.) Nooo! Mis personajes no! (Intenta nuevamente avanzar pero su mente está tan desordenada que sus pensamientos –aun exteriorizados- continúan atándolo.) No lo hagas! A mis personajes no! A ellos no!
La madre: (Llorando.) No lo escondan más! No me separen de mi hijo!
El joven: Quiero reír! Quiero cantar sin miedos! Estoy vivo!
El militar: (Tomando al Autor por los hombros dice sarcásticamente.) Escuchálos. (Comienza a reír a carcajadas.)
El Autor dramático: (En el momento en que el Actor grita llevándose las máscaras el Autor reacciona.) Sueltenmé!!! (Al gritar con todas su fuerza contenida se arranca sus ideas violentamente –que rodarán por el suelo- obligándolas a desaparecer entre bastidores del mismo modo del que entraran a escena. Una vez solo en el escenario correrá en persecución del Actor y –tomándolo por sorpresa- lo inmoviliza por la espalda tapándole los ojos. El Actor comienza a balbucear dificultosamente y el Autor se siente nuevamente poderoso.) –Eso es, vuelve a la tragedia Actor… (Comienza a golpearlo en el abdómen hasta que el Actor cae a sus pies. Al verlo muerto en el piso reacciona y se da cuenta de que sin Actor el Autor no tiene razón de ser) –No! Qué pása Actor? Arriba… Yo no quería hacerlo… No puedes morir ahora… Qué hice? Despierta Actor. Por favor… Ay, ay, ay (Intenta darle nuevamente la palabra como en el nacimiento) "…Ser o no ser he aquí el problema…" (Comienza a decirle el monólogo de Hamlet, en un momento el Actor deja de simular su muerte y se escapa de su abrazo y escapa apoderándose de las máscaras burlando al Autor)
-Noooo! Te burlaste de mí… Dónde estás maldito ladrón?! (Impotente.) Devuélveme a mis personajes! (Se comienzan a escuchar los parlamentos de los distintos personajes en off que confunden y desesperan al Autor.) No me abandones. No me dejes por favor. Yo, yo te necesito…
(Se le acerca el Coro trágico –que había permanecido inmóvil en el proscenio- y tomándolo afectuosamente por los hombros, lo conduce nuevamente al escenario.)
Coro trágico: (Trayéndolo a la realidad.) Mi querido Autor, no te parece demasiado por hoy?
El Autor dramático: (Ha envejecido siglos.) Pero… Son míos. Nacieron de mi… Se los ha llevado, el ingrato se los ha llevado y son mis hijos… son míos…
Coro trágico: Son de la vida. Mañana, de tu pluma, nacerán otros y todo ocurrirá nuevamente.
El Autor dramático: De veras? Todo ocurrirá nuevamente? (Mientras suben al escenario.) No sé si podré soportarlo otra vez, estoy tan cansado… (Se les une el Coro de la comedia.)
Coro de la comedia: Podrás. (Animándolo.) Siempre has podido.
El Autor dramático: (Se detiene y lo mira reflexivo.) Es que ya estoy viejo, y muy cansado (Continuando la marcha.) Muy cansado.
Coro trágico: Eso es, debes descansar. (Lo acompañan los coros hasta el pedestal en donde lo reubican.)
Coro de la comedia: Hay que descansar para recrear.
El Autor dramático: "…ojalá tuviera talento para el drama! Escribiría una tragedia ahora mismo. Pero no, no lo tengo…"
Coro trágico: Descansa mi Lord. Descansa y no seas tan cruel contigo mismo.
El Autor dramático: El círculo se ha cerrado.
Coro de la comedia: Pero volverá a abrirse. (En un susurro.) Descansa.
El Autor dramático: Se ha cerrado. "…creemos entendernos, no nos entenderemos jamás…"
(A medida que finaliza el diálogo irán bajándose las luces a la vez que la música crece persistiendo aun en la oscuridad, en donde hallará su apogeo. Los coros cubren nuevamente con su capa al Autor y salen de escena. Se ilumina al escritor, que ha permanecido semioculto durante el desarrollo de la visión. Se produce una breve pausa que luego es quebrada por el escritor.)
El escritor: Mis ojos no bastaban para apropiarse de aquel titánico desborde de imágenes. Fue necesario recurrir a mi piel aún erizada de emociones, a las cargadas palabras perpetuadas en mi oído, a los pedidos de aquellas pupilas que me brindaban la más hermosa lección de vida, la más intensa lucha de voluntades que jamás hubo conocido mi persona, para comprender que no importa si fue realidad o ficción; ya no… Para qué explicar lo bello con mis frases estrechas? Perdería quizás su esencia y yo quiero llevarme conmigo cada una de las voces, cada mirada surcando y esfumando de mi memoria esa tonta –pero tan humana- idea de que exista un límite entre esas dimensiones. Un límite que -si en verdad se encuentra- no es infranqueable, porque cada uno de nosotros alguna vez fuimos o seremos Próspero o Ariel.-
(Lento mutis del escritor. Se ilumina el escenario que muestra el cuadro de los actores que "despiertan" de su ejercicio de relajación, tras haber sido partícipes de una visión que aun no codifican. Sus miradas demostrarán el estado de perplejidad y de bienestar en el que se encuentran; más al comprender que a lo ocurrido no hay que razonarlo sino vivirlo, se abrazan felices de estar juntos y comienzan a sentir lo donado por los espíritus y salen del teatro por los pasillos dando fin al ensayo.)

T E L Ó N –


















BIBLIOGRAFÍA.
"EL TEATRO Y EL ESTILO DEL ACTOR" - Antonio Cunill Cabanellas
Marimar Ediciones S. A. – Prólogo por J. A. De Diego
"LA TEMPESTAD" – William Shakespeare
Estudio preliminar por Luis Astrana Marin – Aguilar, S. A. De Ediciones – Madrid 1951
"HAMLET" – William Shakespeare.
Estudio preliminar de Gerardo Fernández – Centro Editor de América Latina
"ESPERANDO A GODOT" - Samuel Beckett
Traducción de Ana María Moix
Ediciones Corregidor por autorización de Barral Editores.
Un pensamiento pirandeliano y un lamento de lord Byron.


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